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¿Sin Mundial 2026 para México?

El Coloso de Santa Úrsula, históricamente el corazón del futbol mexicano atraviesa uno de sus momentos más críticos. Lo que inició como un ambicioso proyecto de modernización para recibir la Copa del Mundo 2026, hoy se ha transformado en una carrera de obstáculos marcada por retrasos que han encendido las alarmas en la FIFA.

Un escenario de incertidumbre

A pesar de las promesas iniciales, la realidad de las obras preocupa a organizadores y aficionados. Las exigencias de la FIFA no son negociables: el inmueble debe cumplir con estándares estrictos de seguridad, tecnología y logística semanas antes del pitazo inicial.

Sin embargo, los avances actuales sugieren un panorama complicado. Entre los puntos críticos se encuentran:

  • Instalación de sistemas operativos clave.
  • Adecuación de accesos y áreas esenciales de flujo de personas.
  • Zonas complementarias que, según proyecciones, podrían terminarse incluso después del torneo.

La advertencia de Grupo Ollamani

La preocupación no es solo un rumor de pasillo. Grupo Ollamani, en su reporte trimestral entregado a la Bolsa Mexicana de Valores, advirtió formalmente sobre una “posible descalificación o reubicación de partidos clave” debido a la demora en la construcción. Esta admisión financiera ponele nombre y apellido al riesgo que corre la sede.

“En marzo el estadio no va a estar terminado al 100%, eso es un hecho”. — Rubén Rodríguez, Fox Deportes.

Mayo: El mes del juicio final

La fecha de caducidad para las excusas tiene un límite marcado en el calendario. Según reportes periodísticos, la FIFA tomará el control operativo del estadio el 3 o 4 de mayo.

Si en ese momento el organismo internacional considera que el recinto no garantiza las condiciones necesarias, las consecuencias podrían ser drásticas:

  1. Retiro del partido inaugural: Un golpe simbólico para la historia del futbol nacional.
  2. Reubicación de sedes: Los cinco partidos programados podrían moverse a otros estadios dentro o fuera de México.

¿Qué sigue para el Coloso?

Aunque el panorama es tenso, las autoridades de la obra mantienen la postura de que lograrán entregar lo indispensable antes de junio. Perder la sede no solo sería un caos logístico, sino un fracaso reputacional para la capital del país.

El Estadio Azteca ha sido testigo de la gloria de Pelé y Maradona; ahora, su reto más grande no está en la cancha, sino en los cimientos y el cronómetro.