En el deporte profesional, llegar a la cima es difícil; mantenerse es una hazaña reservada para unos pocos. México ha tenido la fortuna de parir atletas que no solo han participado en las ligas más competitivas del mundo, sino que las han transformado.
Nombres como Hugo Sánchez en el Real Madrid o Fernando Valenzuela con los Dodgers no solo son estadísticas, son fenómenos culturales que paralizaron al país. En esa misma línea de dominación absoluta encontramos la elegancia de Lorena Ochoa en la LPGA, la longevidad de Julio César Chávez, la disciplina de Canelo Álvarez y el rugido de Checo Pérez en la Fórmula 1. Sin olvidar a Paola Longoria, quien ha hecho del raquetbol su reino personal.
Sin embargo, hoy somos testigos de un fenómeno inédito. Por primera vez en la historia, México tiene a un ciclista en la verdadera élite mundial: Isaac del Toro. Con apenas 22 años, Del Toro no solo está “participando” en el ciclismo europeo; está ganando y rompiendo paradigmas en un deporte que históricamente ha sido dominado por europeos y colombianos.
Lo que hace especial a este grupo no es solo el talento, sino la capacidad de competir en escenarios donde México no tenía presencia previa. Isaac del Toro se une a este panteón de figuras que nos obligan a despertarnos temprano para ver una transmisión y sentir, una vez más, el orgullo de ver a un mexicano entre los mejores del mundo.






